Dios es

bueno

Dios no deja de ser bueno,
cuando la enfermedad toca a la puerta.
Dios es bueno, 
cuando el oxígeno no es suficiente en los pulmones.
Dios no deja de ser bueno,
aunque de la noche a la mañana la realidad se pare de cabeza.
Dios es bueno, 
cuando tenemos que correr a un hospital.
Dios no deja de ser bueno,
aún en las noches en vela.
Dios es bueno,
aunque el agotamiento duela.
Dios no deja de ser bueno,
cuando tenemos que cuidar
y ser cuidados.
Dios es bueno,
aunque no entendamos.
Dios no deja de ser bueno,
aunque el agua parezca cubrirnos más allá de la garganta.
Dios en ninguna circunstancia deja de ser bueno.
Porque la realidad es que la una única manera de vivir con tranquilidad y paz en el corazón en medio del caos, es saber que alguien mucho más grande nos ama y nunca nos va a dejar ahogar. 
Sí, Dios es bueno.
Así no entendamos cómo, cuándo, dónde y mucho menos porqué. 
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